Arte
05 febrero 19:00

Exposición febrero: Tayone

 

¡No te olvides de pasar por la inauguración el martes 5 de febrero a las 19 h!

 

La obra del artista interdisciplinar Tayone (Vigo, 1980) no tiene límites: está compuesto por ilustración, collage, escultura y pintura, incluso en el espacio público. Licenciado en Bellas Artes, su trabajo hace referencia a los márgenes entre el ser humano y su contexto, lo marginal y lo integrado, el mainstream y la cultura popular, lo elevado y la emergencia o la responsabilidad del sujeto artístico. Su línea de trabajo más figurativa aúna referencias a la cultura contemporánea remezclada con referentes clásicos y populares que se retroalimentan para conformar un imaginario personal. La otra, más abstracta, incide en la investigación de la forma y el color donde convergen el minimalismo y la abstracción geométrica con el grafiti, las matemáticas y las gráficas científicas, creando un universo particular que va del microcosmos al macrocosmos, en una representación plástica de un cosmos.

 

Durante el mes de febrero puedes visitar en imaginCafé su exposición “Arecibo”.

 

Sobre “Arecibo”

En 1974 se envió desde el Observatorio de Arecibo un mensaje de radio interestelar a Messier 13, un cúmulo globular de estrellas en la constelación de Hércules, a 25.000 años luz de la Tierra. La información contenida consistía en un código binario similar al utilizado por un módem y supuso un primer intento de contacto con el que transmitir información relativa a nuestra civilización, y cuya imagen resultante, al traducir los unos en caracteres gráficos y los ceros en espacios, es un pictograma de 23 caracteres de ancho por 73 de largo.

 

Al igual que ocurre en el arte contemporáneo, el carácter hermético de la transmisión lo convierte en un suceso simbólico, ya que se entiende sobre todo como una demostración de los avances de aquel entonces, debido a que la adecuada decodificación no estaba al alcance de la mayoría. Aunque para ser efectivo, un mensaje tendría que ser comprensible y decodificable por cualquiera, su encriptación no lo hace menos pertinente.

 

Esta muestra está concebida desde la periferia del sistema del arte como un dispositivo de pintura-ficción en la que diferentes piezas conforman la señal de un juego paradójico entre emisor y receptor. Se trata de un juego de composiciones gráficas y plásticas espontáneas que componen una serie de narrativas codificadas imposibles, en un tiempo en el que los avances exponenciales de la tecnología hacen de cada artista el emisor de un mensaje, en el espacio público, en el expositivo y en internet, a la espera de una réplica insondable.

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